La prensa europea analiza a fondo el contenido de la declaración en la que la banda terrorista ETA supuestamente ofrece un nuevo alto el fuego. Otro tema es el debate sobre la integración de migrantes en Alemania.
Manifestación ciudadana tras ataques de ETA en Mallorca. (Archivo)
Ambigua declaración
El País, de Madrid: "El anuncio de alto el fuego figura inmediatamente detrás de un párrafo en el que ETA muestra su disponibilidad para 'acordar' con el Gobierno 'los mínimos democráticos para emprender el proceso democrático'. Esa expresión, proceso democrático, es la que viene utilizando ETA desde finales de los ochenta como contraposición a la de 'proceso de paz'. Y su significado es, según explicaba en su boletín Zutabe número 110, el de un 'tránsito' del actual marco político 'impuesto' a uno 'basado en la autodeterminación y la territorialidad': los dos ejes de su programa. ETA plantea, por tanto, que el Gobierno negocie y acuerde con ella las reivindicaciones en nombre de las cuales ha asesinado a 828 personas. (...) Con su ambigua declaración, ETA pretende seguramente sondear la capacidad de resistencia del Gobierno, los partidos y la opinión pública. Si percibe alguna disponibilidad a ceder o al menos a negociar, o síntomas de división al respecto, considerará ganada la partida."
No más contemplaciones
El ABC, también de la capital española: "Este es el momento de acabar definitivamente con ETA por medios policiales y judiciales, los únicos que son legítimos en un Estado de Derecho. No caben más 'tomas de temperatura' con los terroristas ni más contemplaciones con mediadores internacionales que confunden el terrorismo de ETA con un conflicto balcánico. Ni siquiera sería admisible una actitud 'expectante' del Gobierno ante la evolución de la tregua. Cuando ETA quiera dejar definitivamente la violencia no tendrá más que entregar sus arsenales, desmantelar su red de 'zulos' y pisos, revelar su entramado de empresas tapaderas, entregar el dinero de la extorsión y, sobre todo, pedir perdón a las víctimas y entregarse a la Justicia. Cualquier otra opción es inútil, y el Gobierno debe rechazarla."
Debemos esperar
En Alemania, el Märkische Oderzeitung, de Fráncfort del Oder: "No es la primera vez que ETA anuncia un alto el fuego para luego reanudar los bombazos. La banda se ha mostrado dispuesta a negociar sólo cuando se le ha debilitado a través de capturas. Así podría ocurrir de nuevo. Debemos esperar. Sin embargo, llama la atención la presunta intención de buscar para el País Vasco la independencia respecto de España, cuando ya goza de una amplia autonomía. Hasta ahora, la palabra 'democrática' estaba ausente en el vocabulario de ETA, y por ello sus actos terroristas fueron dirigidos incluso contra vascos que contemplaban otro panorama para el futuro de su país."
El debate de la integración
El Ausburger Allgemeine dice acerca del consejero del Banco Central Alemán, Thilo Sarrazin, quien ha formulado controvertidas declaraciones sobre los inmigrantes turcos y musulmanes en Alemania: "La imagen del Bundesbank como instancia independiente y respetada en todo el mundo no sufrirá a causa de las polémicas declaraciones de Sarrazin, sino por el modo insensible en que la canciller Merkel y el presidente federal, Christian Wulff, han presionado a la entidad bancaria. La solicitud para separar a Sarrazin de su cargo no es resultado de una decisión soberana sino de imperativos políticos. Wulff dice que quiere mediar entre ciudadanos y políticos. Pero en el caso Sarrazin ni siquiera lo ha intentado de modo serio. Por eso, el presidente corre el peligro de que este caso acabe en una verguenza permanente para él, en caso de que el provocador decida anteponer una demanda y ganar."
Malas consecuencias
The Guardian analiza el tema, desde Londres: "Son muchos los que en Alemania piensan que Sarrazin ha manifestado la realidad que ellos perciben. En lugar de que el debate se extinga, la súbita popularidad del autor se reforzará con el procedimiento de despido por parte del Banco Central. El distanciamiento de la clase política alemana es comprensible, pero acarrea desafortunadas consecuencias. La independencia del Banco Central Alemán podría verse cuestionada, aún cuando se oriente hacia la política monetaria y no hacia asuntos personales. Además, Sarrazin podría aparecer a ojos de algunos como un mártir."
EL/ dpa/ afpd /rtrd
Editor: José Ospina-Valencia